Una dosis de tu ausencia me bastó para saber que no quiero caminar sin ti.
(vía petits-dreams)
Quería escapar y que no me encontrasen, ser vista y no condenada. Espero haber llegado al lugar indicado.
(vía cuandolosdias)
(vía petits-dreams)
Los hombres más intelectuales, como son fuertes, encuentran su felicidad allí donde otros encontrarían su ruina: en el laberinto, en la dureza consigo mismos y con los demás, en el experimento; su goce consiste en vencerse a sí mismos; el ascetismo es en ellos necesidad,
instinto; y para ellos es un recreo jugar con vicios que destruirían a otros… El conocimiento es una forma del ascetismo.
(vía vacivus)
Me basta.
(vía cuandolosdias)
Coincidir con una persona, mental y emocionalmente, es una suerte, una sintonía asombrosa y casi siempre inexplicable.
Sí, te odio. Te odio por ser tan Sir Wotton, tan Oscar Wilde, tan Federico García Lorca. Pero especialmente, te odio por ser tan inalcanzable para mí. Te odio porque mi existencia mundana jamás se igualará ni al más simple de tus pensamientos, peor aún, a la comprensión de alguno de ellos. Te odio tanto, a ti y al inoportuno momento en el que el destino decidió que nuestros destinos se cruzaran. ¡Te odio maldición! Me gustas.
- ¿Y el arte?
- Es una enfermedad.
- ¿Amor?
- Una ilusión.
-¿Religión?
-El sustituto elegante de la creencia.
- Eres un escéptico.
- ¡Nunca! El escepticismo es el comienzo de la fe.
- ¿Qué eres tú?
- Definirlo es limitarlo.
- Dame una pista.
.- Se han roto los hilos. Te perderías en el laberinto.
(vía notasdepapel)
Era ese tambaleo constante el que me movía a seguirla, el que me enamoraba hasta hacerme suspirar. Era ella siendo incertidumbre, siendo sombra, siendo… simplemente: ella.
(vía notasdepapel)

(vía almanoctambula)